Por: Gibran Rivas Dedicado a la memoria histórica y la tradición oral de nuestro pueblo originario.
Introducción: El Puente hacia Nuestra Identidad
En santamariaaztahuacan.com estamos de fiesta publicando para ustedes una serie de leyendas de nuestro pueblo que, se los aseguro, quedarán a su entera disposición mientras sigamos pagando los servidores y el dominio (jejeje).
La llegada de estas historias a la página no se debe a que no supiéramos que existían; las leyendas siempre han estado ahí, flotando en las esquinas de las calles y en la memoria íntima de nuestros vecinos. El verdadero reto siempre había sido la dificultad de encontrarlas reunidas en un solo lugar, con un orden claro y con los preámbulos históricos necesarios. Este vacío fue el que la Licenciada Frida Alejandra Mejía Gómez identificó y resolvió magistralmente en su trabajo de investigación, el cual nos permitió utilizar como fuente directa para esta serie de publicaciones. Sin embargo, ella nos puso una condición justa y necesaria: dar el debido crédito al colectivo que hizo posible su enlace y aceptación con la comunidad.
Esa petición nos motivó a investigar a fondo quiénes eran y nos llevamos la grata sorpresa de que existe también una investigación doctoral dedicada exclusivamente a ellos. De ahí hemos curado para ustedes esta breve semblanza sobre el corazón de la organización social en nuestro pueblo.
Publicaciones del Grupo Cultural Ollin. Fotografía del Apéndice fotográfico de la Tesis de Arturo Martinez Otero
La Tesis de un Pueblo Organizado: Capital Social y Memoria Viva
Para comprender el impacto del Grupo Cultural Ollin, es necesario asomarse a la rigurosa investigación de posgrado realizada por el Dr. Arturo Martínez Otero para el Doctorado en Antropología de la UNAM en 2016. En su tesis, titulada «Acción colectiva y capital social en organizaciones de la comunidad. El caso del Grupo Cultural Ollin de Santa María Aztahuacán en Iztapalapa», se revela que el colectivo no es un grupo improvisado, sino una pieza clave en la resistencia cultural del oriente de la Ciudad de México.
A través de la articulación de destacados miembros de la comunidad como Irma Castillo, Karina Tenorio, Darío González y Citlali Hernández, el Grupo Ollin se dedicó formalmente a contrarrestar los efectos de la urbanización acelerada y la pérdida de identidad en la periferia urbana. Lejos de limitarse a la teoría, el colectivo se convirtió en un motor cultural mediante proyectos de alto impacto local, destacando la organización del Segundo (2006) y Cuarto (2008) Concurso de Escritos de Historia Oral y Fotografía Histórica del Pueblo de Santa María Aztahuacán.
Estas convocatorias no solo rescataron del olvido cientos de imágenes familiares y relatos del carnaval o de la antigua laguna, sino que sembraron las bases de un archivo comunitario sin precedentes. El Dr. Martínez Otero documenta cómo estas acciones generaron redes de reciprocidad y una profunda «confianza vecinal». Fue precisamente este capital social y el respeto ganado a pulso por el Grupo Ollin lo que abrió las puertas de los hogares de Aztahuacán a investigadores externos. Sin este invaluable puente de confianza, los abuelos y guardianes de la palabra jamás habrían compartido las narraciones que hoy dan forma a «La voz de las garzas». Su labor es la prueba viviente de que un pueblo que defiende su memoria es un pueblo que asegura su futuro.
Grupo Cultural Ollin. De izquierda a derecha: Irma Castillo, Karina Tenorio y Darío González Fotografía del Apéndice fotográfico de la Tesis de Arturo Martinez Otero
